Hoy en día se habla mucho de
la biomasa, y es que sin ella la
vida en la tierra sería imposible. La biomasa engloba toda sustancia orgánica
de carácter renovable, tanto las animal como las vegetal. Vegetales y animales
están estrictactamente ligados, y gracias a ellos los seres humanos obtenemos
residuos provenientes de estos que suponen un gran recurso energético.
Sólo tenemos que echar un
vistazo a nuestro alrededor para ver lo qué la biomasa supone: combustibles fósiles, industria de la
madera, componentes agroalimentarios, etc. El consumo de biomasa depende de
diferentes factores, principalmente los geográficos y energéticos. Las
condiciones climáticas son fundamentales para el factor geográfico, afectando
este directamente al tamaño de la biomasa en una región. Por otro lado, el
factor energético es también muy importante en el concepto del a biomasa, ya
que de él depende su rentabilidad según los precios del mercado para cada
recursos energético.
Los
principales tipos de biomasa son:
-
Natural. Es aquella biomasa
que se produce de forma natural, sin intervención humana. Esta biomasa tiene
asociados unos costes de transporte y obtención, entendiendo esto último como
la recolección o adquisición de la misma
-
Residual. Esta se produce
debido a los residuos generados por el hombre, principalmente en sectores como
la agricultura, ganadería, industria de la madera y la agroalimentaria.
-
Cultivos energéticos. Es la biomasa que
podríamos denominar como artificial, ya que es producida por el hombre mediante
cultivos destinados únicamente a la creacción de biomasa. Esta biomasa se
dedica casi en su totalidad a la producción de combustible.
En general, la utilización
de la biomasa reporta grandes ventajas medioambientales, aunque también tiene
una serie de desventajas como el elevado
coste de producción en muchos casos o su escasa densidad energética, lo que
hace que ocupe mucho volumen de almacenamiento.


