Seguro que muchos de
vosotros suele ver, o ha visto, molinos de viento modernos. Estos molinos son conocidos como máquinas eólicas o
aeromotores, y son los encargados de transformar la energía eólica en energía
mecánica, la cual será la que en última instancia produzca la energía
eléctrica.
Origen de la
energía eólica
La energía eólica se produce
gracias al desigual calentamiento de la superficie de la tierra, que es lo que
produce el viento al originar movimientos conectivos de la masa atmosférica.
Esta fuente energía se la debemos también al sol ya que el 2% de la energía
solar que llega a la tierra es transformada en energía eólica.
Transformando el
viento en electricidad
El funcionamiento es –en
teoría- sencillo, ya que la fuerza del viento hace girar las hélices de los
aeromotores los cuales gracias a un sistema mecánico hacen girar el rotor de un
generador. Esto es lo que denominamos como aprovechamiento de le energía
cinética del viento. Dicho generador es generalmente un alternador, que es el
encargado de producir la energía eléctrica tras recibir el impulso mecánico
proveniente del giro de las hélices.
Obtención y
almacenamiento de la energía
Una vez los alternadores
transformar el movimiento de las hélices en energía eléctrica, esta pasa
directamente a las centrales que se encargan de distribuirla. Debido a la
inestabilidad del viento, es decir, a no poder predecir cuando este impulsará
las hélices, se necesita almacenar la energía producida mientras los
aeromotores están en funcionamiento. Se utilizan diversos sistemas de
almacenamiento, destacando los acumuladores de plomo.
En general la energía eólica es una fuente energética
limpia, aunque tiene algunos inconvenientes. Entre estos destacaríamos el
caro almacenamiento de esta, ya que el precio de almacenar dicha energía es
elevado. Aun así, el despliegue de campos eólicos en España ha sido amplio y se
espera que continúe de esta forma
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